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       [17.04.2018] Cáritas parroquial de O Grove:

10 aÑos fructÍferos del Lar SÃo JerÓnimo

    El pasado 11 de abril, la Parroquia de San Martiño de O Grove recibía la visita de Juan José, un Padre Somasco de Caldas de Reis, acompañado de los también religiosos Somascos António, Abel y João, éstos de nacionalidad mozambiqueña. Todos ellos residen en Santiago, en Meixonfrío, donde los Somascos, vecinos del barrio desde hace muchos años, tienen una comunidad de formación: Juan, efectivamente, es el formador; y António, Abel y João, junto con otros tres jóvenes religiosos más, estudian teología en el Seminario Mayor Compostelano.

    Después de celebrar la Santa Misa en la Capilla de San Roque, punto de referencia obligado para la celebración de la fe entre semana, el P. Juan y los tres religiosos pasaron al "local de San Roque" [una sala "multiusos" anexa a la capilla], que se utiliza, además de para muchas otras cosas, para charlas y actividades varias relacionadas con la vida parroquial. Y sus ojos se abrieron como platos al ver desplegados varios carteles con fotos de rostros familiares: el P. Joaquín, con sus hermanos misioneros Juanma, Pedro y Bruno; Maite, una voluntaria de Aranjuez; y, sobre todo, aquellos niños y niñas que ellos conocían muy bien, pues con ellos habían compartido vida desde que, a finales del 2007, se abriera el Lar en Inhamizua... Y los planos del Lar, las casas en construcción, las fotos del saneamiento del terreno pantanoso y de las obras..., además de los niños, ayudaron a romper el hielo y a que estos chicos se sintiesen como en casa.

    Otra foto, la del primer Patronato de EMILIANI, ongd el día que se firmaron los estatutos de la Fundación Somasca, con Joaquín, David, Francisco, Alicia, Juan José, Fernando, María José y Maxi, nos recordaba a todos que, sin saberlo, estábamos celebrando los diez primeros años de la puesta en marcha de EMILIANI, ongd y del propio Lar Sao Jerónimo de Beira. ¡Que ya van allá 10 años!

    La Cáritas Parroquial de O Grove, que desde el principio colabora con este proyecto de los Misioneros Somascos en favor de los muchachos de la calle –en este momento, los asistidos son en torno a 70/75, de todas las edades, desde la escuela primaria hasta la Universidad: ¡hay 12 universitarios!– tenía mucho interés porque se pudiese informar a los vecinos, que son quienes, con sus aportaciones voluntarias, sostienen generosamente el Programa de Asistencia integral a menores del LSJ, de la marcha de este proyecto, muy querido y valorado por todos.

    Pues en este escenario se ambientó la charla.

   Y tras una breve presentación del Presidente de Cáritas parroquial y el saludo y el agradecimiento del P. Juan, el turno fue para los jóvenes, que se repartieron el "trabajo", y nos hablaron de su país, Mozambique, rico, hermoso, lleno de vida y de recursos –su principal riqueza son los niños–, pero asolado por una larga guerra civil, de la que se están recuperando con esfuerzo; y de la Obra Somasca: Abel presentaba la situación general, desde un punto de vista geográfico, económico y social, para ponernos en contacto con la realidad, y el contexto en el que vive la gente, su cultura, sus costumbres, sus tradiciones; un territorio lleno de riquezas naturales –agua, bosques, metales, pesca...– que, como consecuencia de una mala gestión política, no consigue mejorar mínimamente las condiciones de vida de su gente.

   A esta recuperación contribuye, con su granito, la Misión Somasca, que tiene en Beira un Hogar en el que encuentran refugio los "meninos da rúa", sostenido con el esfuerzo y la colaboración, sobre todo, de cientos de personas anónimas –los "amigos-socios" de EMILIANI, ongd–, que con sus aportaciones periódicas permiten sacar adelante una obra que abre, para los muchachos que llegan a ella desorientados y sin futuro, un horizonte de luz, refuerza la esperanza en ellos y les devuelve los sueños perdidos. Cobijo, alimentación, asistencia sanitaria, formación profesional y espiritual, acompañamiento e interés por sus vidas, tranquilidad y estabilidad emocional, cariño y una nueva familia ampliada y numerosa...: esto es lo que allí se les ofrece, para que, en el futuro, puedan ser los protagonistas de su propia existencia. Era João quien repasaba la historia de los Misioneros Somascos en Mozambique, desde su llegada, en 2004, a la misión de Santo António de Barada, en la provincia central de Sofala, para colaborar en un proyecto de ESMABAMA, aunque luego no cuajó; de ahí, y dado que lo específico de los Somascos es la atención a los huérfanos y desamparados, los inquietos misioneros presentaron en el municipio de Beira –donde multitud de niños, adolescentes y jóvenes vagaban sin oficio ni beneficio por las calles, mal viviendo– un proyecto para poder abrir un centro para estos muchachos; el alcalde de la "Cidade da Beira" lo acogió de buena gana y les cedió un terreno muy amplio, a las afueras de la ciudad, para poner en marcha la obra: y así fue cómo surgió, en 2007, el LSJ.

   António, en su turno, nos ponía al día sobre la situación actual de la Obra, que ya se extendió a Maputo, donde los Somascos llevan una parroquia de barrio. Eso sí, los tres hablaron tan bien del desarrollo de la misión que, por momentos, parecía el rezo de los misterios gozosos del Rosario; y eso me forzó a intervenir, para hacer ver al auditorio que no todo era un camino de rosas. Porque, como en toda misión, hubo también sus misterios dolorosos, sus reveses: la peste que se llevó a los cerdos que se criaban para consumo interno; o la inseguridad del entorno, que obliga a tener un vigilante las 24 horas del día todos los días del año; o la falta periódica de energía eléctrica, con las pérdidas que eso comporta para las cámaras frigoríficas y otros inconvenientes; o las enfermedades serias de algunos muchachos, que llegan directamente de la calle con grandes deficiencias sanitarias...
João también nos decía que les cedieron equis miles de metros de terreno: pero es que aquel terreno hubo que habilitarlo, con un gasto considerable, porque era inundable y salitroso: un terreno que ningún agricultor aceptaría, y que los Somascos hicieron productivo; como con esas criaturas que la sociedad llama "descartables" y que, a fuerza de fe y tesón, van siendo recuperadas. Está claro que João, António y Abel recuerdan con mucho cariño su tierra, a sus gentes y a sus formadores.

Como todo en Galicia, la jornada terminó con empanadas y vino de la cosecha propia del párroco, D. Antonio –que asistió encantado a la reunión–, justo en el sótano de la rectoral, donde los Somascos, hace poco más de diez años, presentaban a la parroquia de San Martiño de O Grove aquél proyecto en ciernes, que ahora es una realidad viva y vibrante. Los mozambiqueños bendijeron la mesa con una hermosa canción, con voces que solo tienen los africanos. Fue hermoso ver cómo las voluntarias de Cáritas conversaban con ellos, con besos y abrazos en una despedida que no se daba acabado.

Creo que fue una visita francamente provechosa para todos, que, desde aquí, agradecemos mucho.

Juan José CANEDA AGUÍNPresidente de Cáritas parroquial de O Grove

 

 

 

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