El Programa

Hemos comenzado en estos meses de vacaciones una experiencia que está funcionando bastante bien desde hace ya tiempo en diversos Hogares o Centros de acogida de nuestra Congregación, pero no sólo, con distintas variaciones y modalidades, según las circunstancias de los menores y de los colaboradores. Se trata de la inserción, durante un período de tiempo a establecer en cada caso, de algunas de nuestras niñas o niños en ambientes familiares sanos -que en Mozambique también los hay, aunque sean humildes- o sea, en familias que, viendo la labor que hacemos- desean y están dispuestas a acogerlos temporalmente, sometiéndose, de manera periódica, a una valoración de la experiencia con los educadores.
Hasta ahora no son muchos los casos, pues estamos dando pasos con cierta precaución; pero alguno lo hay y hemos querido aprovecharlo. Por eso, hemos dado inicio a este proyecto con los medios y las limitaciones que permite la restringida economía tanto de las propias familias como del Centro mismo: dada la situación económica de estas gentes, no deja de ser una carga considerable para una familia una boca más que alimentar, además de otros pequeños gastos colaterales, aunque sea sólo por unos días. .

Justificación

Entendemos, pues, que igual que les ofrecemos pautas de orientación pedagógica para que sepan regularse con este menor o dos que llegan de pronto a sus casas, obligando a modificaciones en el comportamiento y en las relaciones a todas las personas que integran el núcleo familiar, así también les podamos ofrecer una apoyo económico, cuando es necesario, a estas personas que tienen gran interés y buena disposición para de acoger, aunque sea temporalmente, a alguno de nuestros menores, incluso sólo como forma de gratificación -que en estos casos es, casi siempre, necesidad-.

Una realidad en marcha

En este momento hay un grupo de cuatro familias dispuestas a colaborar y a realizar esta experiencia. No necesariamente acogen a un único menor durante un mes, sino que, a lo largo del mes, los niños y niñas que hacen esta experiencia de familia pueden ser varios, en períodos más cortos, según el equipo educativo del Centro considere más adecuado para ellos. Es de gran importancia en el proceso formativo de los menores que puedan conocer y convivir, aunque sea por poco tiempo, en un ambiente familiar sano, no sólo porque cambian de aires y conocen otra realidad distinta de la experiencia familiar, generalmente mala, que ellos tienen -¡que ya sería mucho!-, sino porque, de esa manera, van adquiriendo una serie de valores y de hábitos que son más fáciles de percibir en una familia que un hogar de menores, por muy familiar que éste sea.

Continuidad del programa

Si la experiencia realizada durante las vacaciones resulta positiva, y si las familias aceptan el reto, pensamos que el proyecto, en algunos casos podría ampliarse a otros períodos del curso; en ese caso ampliaríamos también la duración del mismo.
Hemos estimado que la ayuda que podríamos necesitar para realizarlo con garantías de que cubre necesidades reales es de 1.700 meticais, unos 40 euros por familia/MES.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


¿nos echas una mano?