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Beira-Mozambique: TIEMPO DE RECOLECCIÓN... ES HORA DE HACER BALANCE [abril de 2010]

En Mozambique, las estaciones del año no se corresponden con las nuestras, la europeas; de entrada, no son más que dos: la estación de las lluvias y la estación seca. Ni el comienzo del curso escolar, que ellos lo tienen en febrero. Ni muchas otras cosas, como por ejemplo, la recogida de frutos, que allí puede ser a lo largo de todo el año, dado el clima exuberante del que gozan.

Tal vez por eso, nuestros misioneros destacados en Inhamizua, Beira -el P. Carlos y el P. Pedro-, han decidido que también a ellos les había llegado el tiempo de la recolección, de la recogida de frutos, y se sentaron a hacer balance. No está nada mal; de vez en cuando, es agradable recibir noticias de cómo están yendo las co-sas allí, pues, aunque sea lejos, es, la de Beira, una obra también “algo nuestra”. Así, por lo menos, la sentimos nosotros. Y por eso la apoyamos

Nos escribe el P. Carlos, en nombre de los dos: «...Poco a poco, las obras se van terminando, y nuestra vida en Beira va tomando un ritmo nuevo. Y con nuevo rit-mo, con nuevos bríos, camina también nuestra “Obra somasca”, fruto de la co-operación conjunta de tantas personas: los varios Religiosos que, desde su funda-ción, han hecho posible un presencia somasca estable en Mozambique; vosotros, religiosos y laicos, que desde todo el mundo, principalmente España e Italia, hab-éis ofrecido vuestro apoyo con oraciones, mensajes de ánimo, actividades de con-cienciación y aportación y recogida de fondos -en casas somascas o no- para que esto de aquí sea una realidad que van dando sus pasos. Porque es verdad que, bajo el aspecto económico, seguimos dependiendo de las ayudas que nos llegan del exterior: tanto de la Congregación, a través de nuestra Provincia de España y la Oficina de Misiones, como de los proyectos cuya financiación nos llega por mediación EMILIANI, ongd.»

El balance entra ahora en el detalle, y va repasando cada uno de los distintos as-pectos de la Obra. Los hogares, que constituyeron la primera fase del proyecto, están llenos y «a pleno rendimiento las cuatro casas-hogar, ahora con 49 meno-res, una de ellas para niñas; en ellos se desarrollan actividades de distinto tipo, para ofrecer una atención cada vez más integral y completa en todos los ámbitos: educativo, escolar, sanitario, familiar, etc. A esto, hay que añadir una hora diaria de refuerzo educativo -¡la lectura y la escritura son dos asignaturas pendientes en la mayoría de los muchachos y muchachas aquí!- realizado en grupos reducidos para una atención más personalizada y eficaz. Actualmente son cuatro las personas que llevan adelante esta tarea.
Desde este curso, todos los menores que están siguiendo los estudios regulares asisten a una escuela privada regida por los Hermanos de La Salle. El trasporte escolar se realiza en un microbús ex profeso para nuestro Centro, tanto el grupo de la mañana como el que asiste en horario de tarde. Debido a cuestiones de seguridad y seriedad, hemos tenido que cambiar de medio (microbús) y prácticamente se ha duplicado el coste que se había presentado en el proyecto presentado. ¡Dios proveerá!
Quienes por distintas circunstancias no están escolarizados, asisten a la escuela de alfabetización interna; por lo que podemos decir que, en este momento, todos nuestros menores van diariamente a clase.
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Con estas informaciones nos queda claro que la primera etapa del proyecto está yendo viento en popa; por eso, seguimos con el balance. Un segundo paso lo constituía el proyecto de reforestación de la parte del fondo de la finca, con el saneamiento del terreno y su nivelación, para hacerlo productivo. «Una buena alimentación es imprescindible para una buena salud. A eso ayudan los trabajos en la agropecuaria. En la parte agraria tenemos ya una buena extensión de huerta, cuyas primicias son lechugas y berenjenas, pero tenemos semillas y pequeñas plantas (entre otras, de acelgas), que si Dios quiere, irán produciendo según la época.
Contamos ya con un buen número de árboles de sombra (acacias, pinos y eucaliptos) y frutales (plataneras, cocoteros y otros en menos cantidad). Ya está instalada una bomba fija para el riego, y pronto se instalará una segunda, además de otras móviles que se están usando para achicar el agua en las zonas inundadas. Está previsto un pozo y rellenar una superficie amplia para que sea cultivable.
En la parte pecuaria o de granja, tenemos gallinas de diverso tipo que, a finales de este mes o principios del próximo tendrían que comenzar con la puesta de huevos; esto se completa con algunas cabras: ya han nacido varias crías... y hemos tenido ocasión de saborear la carne....; próximamente pensamos aumentar la variedad y el número de animales: además habrá que pensar en construcciones para ellos.
Esta labor se complementa con la panadería, de momento sólo para uso interno pero en un futuro podría ser un servicio para la aldea que nos acoge. Junto con la sastrería (tenemos un sastre al que ayuda uno de los chavales del Hogar, y ya han hecho los uniformes de todos nuestros niños y para la Escuela de Alfabetización) son trabajos en los que colabora voluntariamente el grupo de mayores, cada uno según sus inclinaciones: todo ello forma parte del proyecto educativo, no sólo en lo que se refiere a aprender distintos oficios que podrán servirles el día de mañana, sino para educar en valores como el trabajo, la responsabilidad, la constancia…, y completar su formación académica.
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En estos días (a mediados de febrero) se ha puesto en marcha uno de los proyectos que complementan la obra del Hogar: la Escuela de alfabetización, como servicio a los muchachos mayores pero, en especial, al entorno de la aldea de Inhamizua; de hecho, «...ofrece formación a 163 alumnos, de los cuales el número de mujeres -111- duplica al de hombres -52-; y todo esto con personal nativo (4 mujeres y 5 hombres, entre profesores, dirección y secretaría). Después de un inicio un tanto complicado, está asentándose; es verdad que todavía faltan muchos detalles, pero como todo por aquí.»
Se desarrolla en dos turnos, tarde y noche, y esto nos da una idea de la necesidad y de la importancia que esta actividad supone. «Entre el alumnado hay adolescentes (los menos, jóvenes y adultos. Las materias que se imparten son: portugués, matemáticas, moral, ciencias e informática. La duración del proyecto es de tres cursos (48 alumnos en primero, 58 en segundo y 57 en tercero) y al acabar estos estudios pueden seguir, quienes lo desean, con la educación regular en 6º curso de Primaria (equivale a tener terminado “5ª classe do Sistema Nacional de Educação").»

Como misioneros y sacerdotes, la actividad pastoral es uno de los pilares de la Obra. Y la gente responde con generosidad: «...este año, los oficios religiosos de Semana Santa se han celebrado en nuestro flamante salón-capilla, con una buena afluencia a los diversos cultos. También ha habido confesiones. A la Vigilia Pascual, donde fueron bautizados algunos menores del Centro, asistieron cerca 300 personas, a las que se ofreció luego una pequeña cena compartida. El viacrucis por los alrededores del Centro ha contado con una aceptable participación, tanto los viernes de cuaresma como en el Viernes Santo. Seguimos, además, con los grupos de años anteriores: catequesis, jóvenes, acólitos…
Actualmente hay 6 seminaristas en nuestro seminario, una casa a la que faltan los últimos retoques. Hace 15 días llegaban a España los 4 primeros jóvenes nativos para emprender un camino más intenso de vida religiosa somasca.
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Como podemos ver, la recolección es abundante; el trabajo ha valido la pena, está valiendo la pena. Pero no hubiese sido posible sin la colaboración activa y generosa de tantas y tantas personas que, renunciando, a veces con notables sacrificios -pues somos conscientes de que también entre nosotros hay quien pasa por momentos apurados- a pequeñas o grandes cosas, contribuye a ir poniendo un ladrillo sobre otro en esta Obra de solidaridad y hermandad, que para Mozambique, para África entera, es “cuestión de vida”. Y también “debida”, pues en deuda estamos los unos con los otros.

«Pero esto no para aquí -concluye el P. Carlos su “balance”-; seguiremos llevando adelante antiguos y nuevos proyectos, para ofrecer lo mejor que tenemos a nues-tro alcance, con la colaboración de todos vosotros.
Agradecemos nuevamente to-das las ayudas recibidas, tanto materiales como las otras, no tan tangibles, es cierto, pero no por ello menos prescindibles.
¡Ah! Acompañamos este “balance” con un pequeño reportaje fotográfico, hacien-do honor al dicho “
una imagen vale más que mil palabras”.»

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