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       [20.07.2017] tiempo de recoger

de informes y certezas varias

Este año, es cierto, llegamos con algo de retraso...
Me refiero al INFORME ANUAL que solemos preparar para presentar a aquellas entidades que tienen firmado un convenio de colaboración con
EMILIANI, ongd, y que les enviamos a modo de justificación o de rendimiento de cuentas, por la aportación económica con la que contribuyen al desarrollo de los Programas que llevan a cabo los Misioneros Somascos en el LAR SÃO JERÓNIMO, de Inhamizua, Beira, en Mozambique.
Con algo retraso, es cierto.
Pero llegamos.

Y a medida que, año tras año, vamos elaborando estos INFORMES, hay algunas certezas que se van imponiendo.
Una de ellas –a más de uno os sonará, porque hace años que venimos dejándola caer, como quien no quiere la cosa, en cuantos informes o artículos preparamos sobre nuestros chavales del LSJ–, podríamos expresarla así: los niños –y como el tiempo pasa inexorablemente, ahora tendríamos que decir: los adolescentes, los jóvenes– son iguales en todas partes; me refiero a ingenuos, inocentes, divertidos, ingeniosos, sentidos, creativos, generosos, espontáneos, serviciales, divertidos, trabajadores, agradecidos... [los italianos, en casos como este, dirían: "...e chi più ne ha più ne metta!", que es lo mismo que decir: "...seguid, seguid vosotros, a ver quién da más"].

Hoy día, las redes sociales, con sus fotos y sus vídeos universales, corroboran al cien por cien cuanto estamos diciendo, sin necesidad de que nos tengamos que esforzar mucho en aportar argumentos.

Ahora, con el paso de los años, esta certeza, afianzada en el tiempo, ha ido dando paso a otra más, que la complementa, y que, avalada por los datos y las informaciones que vamos recibiendo de nuestros misioneros, podríamos formular así: A iguales recursos, todos los niños –ahora tendremos que decir: los adolescentes, los jóvenes– desarrollan iguales capacidades.

¿Que a santo de qué toda esta disquisición?

Pues a que algunos de aquellos niños y preadolescentes –de la calle, eso, sí: no olvidemos el matiz–, carentes de todo apoyo familiar y de recursos, que en 2007, cuando se abrieron las puertas del Lar São Jerónimo en Inhamizua-Beira, fueron ocupando las primeras plazas de las que iban a ser, en adelante, sus casas, hoy –¿quién nos lo iba a decir?– gracias al soporte afectivo, educativo, espiritual y material del que han podido disponer, ofrecido por parte de los Misioneros Somascos y del equipo de educadores y personal de apoyo, cinco de aquellos muchachos, ¡están en la en la Universidad!

emiliani_ongdPues lo que decimos: que a iguales recursos, iguales capacidades, mismos resultados.

Para sentirse orgullosos. Ellos, desde luego; y, ¡cómo no!, vosotros, que colaborando y sosteniendo con vuestro granito de arena este Programa, hacéis posible que los Misioneros Somascos puedan ofrecerles ese recurso que les hace falta para ser iguales a los demás.
Gracias.

Y ahora, si queréis, leed el INFORME [se puede descargar e imprimir]

Francisco M. FERNÁNDEZ crs


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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