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       [27.03.2020]: a vueltas con el coronavirus

Y en África, ¿quÉ pasarÁ?


Me pregunto yo qué pasará.

La imagen del muchacho este que hace alarde de la imaginación al poder con su “hoja-scarilla”, hace que nos preguntemos: “¿Y en África, ¿qué va a pasar?” Porque es evidente que lo de la “hoja-scarilla” esta de la foto es ingenioso, sí; pero no combate nada, y las cosas, más allá de la gracieta, no está para bromas. Porque contra el coronavirus –que ya puso sus zarpas en el continente africano–, el ingenio no basta; y la broma, sobra. Por eso me pregunto yo qué pasará.

La reflexión me surge, es cierto, de la “hojascarilla” esta de la foto; pero no sólo ni fundamentalmente.

Me explico: nos mandaba antesdeayer por la tarde el P. Carlos, desde Beira, Mozambique, este comunicado –la imagen no le hace ningún favor, hay que ampliarla mucho para leerlo– este comunicado de la Dirección provincial de Género, Menores y Acción social que les acababa de llegar. Va dirigido a los responsables de centros infantiles y de acogida, y hace referencia a la aplicación de las normas dadas por el Gobierno de la Repùblica de Moçambique en relación con el coronavirus... que también llegó hasta allí.

En él se dispone el cierre de –además de las escuelas y universidades– los centros infantiles públicos y privados y los centros de acogida. Y ahí es donde nos pilla de lleno a nosotros, al Lar São Jerónimo, de los Padres Somascos de Beira.

Especifica la comunicación de Acción social de la provincia de Sofala, que los chavales de los centros de acogida que no tienen familia son los que pueden quedarse confinados en el centro; y que los que la tienen –y por “familia” entienden tíos, abuelos, primos, hermanos... entre otros– y que los que la tienen tienen que regresar con ellos “para una mejor protección”. Además, da otra norma también, sobre el lavado de manos después de jugar, creo.

Me quedo un poco maravillado y perplejo ante esta disposición del gobierno mozambiqueño... Que los muchachos se vayan con su familia “para una mayor protección”... ¿De verdad se lo creen? ¿De verdad piensan las autoridades que estos muchachos que se encuentran en situación de acogida van a estar más protegidos con unos familiares que podemos –en realidad, no podemos, desde aquí es imposible imaginarlo– que podemos imaginar las estrecheces en las que ya viven habitualmente?

Puede que la gente de ciertos barrios de Maputo, la capital del País, o de Beira, la segunda ciudad de la República, viva en casas independientes o en edificios de pisos; ¡pero la gran mayoría de la gente del País no vive así!: porque incluso los que viven en casas muy modestas en pueblos pequeños o barrios periféricos, y no digamos ya los que viven en chabolas –una gran mayoría de la población del País–, hacen vida en la calle, delante de la casa, a la que entran sólo para dormir y poco más... Imaginaos cómo van a poder poner en práctica este decreto. Imaginaos lo que puede pasar –insisto, desde aquí es imposible imaginarlo– cuando a una familia ya apurada por las estrecheces económicas, que está tratando de sobreponerse a un ciclón Idai que les dejó –a los que dejó– con lo puesto, le llega una o dos bocas más a las que mantener durante un tiempo indefinido y sin más ayudas... Porque, contrariamente a cuanto escribíamos en esta web hace unos años [ www.fundacionemiliani.org/conunpan.html ], en este caso, los niños no vuelven a casa de sus familiares con un pan bajo el brazo.

Estaremos al tanto de lo que los misioneros Carlos y Pedro puedan disponer y nos cuenten sobre cómo van a aplicar esta disposición gubernamental.

Pero así están las cosas: A perro flaco... ¡ya se sabe!


Francisco M. FERNÁNDEZ crssecretario
       EMILIANI, ongd [ info@fundacionemiliani.org – Tel. 913169909 ]



Junto con esa información, nos mandaban algunas fotos de la vida de cada día: juego, trabajo, estudio...
 

 
Las más recientes, de antes de ayer, de la procesión y el rezo del rosario a la Virgen de Fátima –de gran devoción en todo el pueblo mozambiqueño, herencia portuguesa–, “pidiendo por todos los enfermos y por los fallecidos a causa de esta pandemia que nos envuelve y por varias otras situaciones que necesitan el bálsamo de la oración”. Con este acto religioso se preparaban para la fiesta de la Anunciación del Señor, que sería al día siguiente [25 de marzo].

 
En una de las fotos, dentro del salón de usos múltiples que les hace de capilla, puede verse perfectamente cómo mantienen las distancias de seguridad que recomiendan las autoridades sanitarias.

 

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