Cambio de  RUMBO

En el "vivero" de la Misión de Barada -donde permanecimos casi tres años- se cultivan los cocos que luego son trasplantados, cuando germina la nueva palmera. Así pasó con nosotros; después de unos años de servicio pastoral en la Misión de San Antonio (2004-07), y de organización del centro escolar, con especial atención a los chicos del internado y a la extensa parroquia de Barada, el Sr. Obispo nos comunica su intención de enviar allí, al finalizar el año, a un sacerdote diocesano.

La presencia de otro sacerdote más en la misión -nosotros somos tres- nos obliga a replantearnos el sentido de nuestro estar en Barada. A esto se une -con una presión no menor- la mirada suplicante de tantos niños que encontrábamos limosneando por las calles de Beira, cada vez que nos acercábamos a esta vieja ciudad colonial. Y así -dialogando, rezando, preguntando, discerniendo- llegamos a la conclusión de que Dios nos estaba señalando un rumbo nuevo.

Y empezamos a dar pasos.

En enero de 2007 alquilamos una casa en la ciudad, para estudiar de cerca la situación de los menores y para un más fácil contacto con los servicios sociales municipales; aunque seguimos atendiendo la misión hasta diciembre, cuando el Obispo nombre al nuevo párroco, y así no perdemos el contacto con la población de Barada, especialmente con los jóvenes, con los que la relación es muy intensa; con una ventaja para ellos: que ahora seremos aquí una referencia, cada vez que tengan que viajar a Beira para visitar a familiares, o seguir sus estudios, o hacer cualquier tipo de gestión oficial…

Y así, presentamos un proyecto de intervención con menores de la calles a los servicios sociales municipales. Pensábamos que necesitaríamos tiempo para prepararnos a acoger y para que el municipio diese el visto bueno... Pero san Jerónimo no estuvo quieto: a los cinco meses -el 22 de mayo, fecha para recordar en los anales de la fundación-, viendo cómo se desenvolvían las cosas, tuvimos que alquilar otra casa mayor, con capacidad para albergar a un grupo de niños abandonados (en un primer momento doce), presionados un poco por la realidad y otro poco por los servicios sociales, que al examinar nuestro proyecto vieron la urgencia de ponerlo en práctica. Y así, casi sin tiempo para pensarlo, nos encontramos con doce muchachos -algunos muy menores- en casa, con los que hemos empezado a compartir la vida.

Contemporáneamente, nos llegó el ofrecimiento del alcalde de la ciudad de un terreno de unos 20.000 m2, en Inhamizoa, un barrio a las afueras, a unos 10 kms., para construir un centro de acogida. [Este hecho inesperado e inusual allí, da la medida de lo urgente y necesaria que es una

El punto

de referencia

     

En la "Vida de Jerónimo Miani, noble veneciano", escrita apenas unos me-ses después de su muerte por un amigo muy amigo suyo, al que llamamos Anónimo porque desconocemos su identidad, éste asume la defensa del Santo, frente a las críticas de sus paisanos, que le tildaban de inconstante por haber abandonado Venecia cuando aún estaba necesitada de obras de caridad, puesto que la penuria de la pobre gente a causa del hambre y la peste era muchísima, para poner a disposición de los pobres de otras ciudades del norte de Italia la experiencia de caridad que se había forjado en la ciudad de las góndolas. El pasaje es una joya, y no nos resistimos a transcribirlo:

«¿No es público y notorio que las piedras preciosas se llevan de un lugar a otro? ¿Y que el incienso, la mirra, la canela y otras valiosas especias surgen bajo otros cielos? ¿O es que el sol se queda quieto allí donde nace?; ¿no es más cierto que gira y gira, hasta que ha completado su curso diurno?

Pues de la misma manera, esta gema luminosa, esta valiosa mercadería, este sol esplendoroso por su vida ejemplar, no permaneció siempre en el mismo lugar, sino que, viendo que el pueblo cristiano era como un rebaño sin pastor, deja Venecia para irse a Bérgamo.

 

intervención social así, y de cómo la situación de los meninos de rúa es un problema candente para las autoridades).

La visita del responsable general de nuestra Congregación para las Misiones, Hno. Antonio Galli, fue decisiva para la elaboración de un proyecto global de primera acogida, de un internado, un centro de día y de formación profesional, que ha sido apoyado por distintas entidades europeas, y cuya primera fase (cierre del recinto, allanamiento del terreno y construcción de tres casas para una atención global de 60 menores) está en avanzado estado.

El arquitecto italiano Rodolfo Ghilmetti, que lleva varios años trabajando en Mozambique de la mano de la Comunidad de Sant’Egidio, y que nosotros conocimos por su trabajo para Esmabama, asumió con ilusión el proyecto y puso rápidamente manos a la obra, con la intención -que va camino de realizarse- de que para febrero de 2008 podamos celebrar la fiesta de nuestro Santo con un numeroso grupo de niños disfrutando de los nuevos hogares.

 

(c/c. BBVA 0182 0954 61 020 1596607; o enviando un cheque nominal a Fundación Somasca Emiliani; o mediante giro postal a FSE c/Islas Aleutianas, 26 - 28035 - Madrid.

Desde ahora, y en su nombre, ¡GRACIAS!

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