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       [20.07.2017] tiempo de celebraciones

“mes de junio, mes de los niÑos”

Así es como titularon nuestros hermanos del LSJ la nueva entrada que, tras un período de infertilidad, publicaban el pasado día 5 de julio en su blog.
Naturalmente, "mes de los niños" en Mozambique, claro; porque hasta tres efemérides que tienen que ver con las crianças, confluyen a lo largo del calendario junino:

– el 1º del mes celebran el Día Internacional del Niño [La Organización de las Naciones Unidas lo celebra el 20 de noviembre, pero, como se explica en el blog, la fecha de su celebración varía de país a país, y allí optaron por el primer día de junio, como hacen Portugal o China, por ejemplo];

– luego, el 12, el turno es para el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, y en esa fecha coincidimos todos...;

– la tercera es poco después, el 16 de junio, y se trata de una fiesta digamos que "continental": el Dia da Criança Africana.

emiliani_ongdY es aquí donde queremos pararnos, pues en el Lar São Jerónimo, esta es una fiesta que se celebra por todo lo alto desde hace ya algunos años.

La fecha tiene su razón de ser: un día como ése de 1976, en Sudáfrica, y más concretamente en Soweto, la población negra del país –las crónicas hablan de millones de estudiantes– se manifestaba reclamando el derecho a una educación mejor y al estudio de sus lenguas maternas, en lugar del inglés o de afrikaans, obligatorios entonces en las aulas; lo que estaba pensado como una manifestación pacífica acabó en una tragedia, en la que cientos de chicos y chicas murieron, por la violenta actuación de las fuerzas represoras, que los tirotearon sin mediar explicaciones: fueron días, los que siguieron a esta barbarie, de guerra y violencia, que hoy se conocen como "el levantamiento de Soweto".

Así se convirtió el 16 de junio en el Día del Niño africano: en memoria, pero también con carácter reivindicativo, pues "siguen siendo millones los niños africanos que siguen sufriendo, víctimas de la enfermedad, el hambre, la violencia" y la falta de oportunidades. En un día como ese, son muchas las conferencias y otras actividades culturales, recreativas y lúdicas que se realizan a lo largo y ancho del País para sensibilizar a la población con la importancia de la necesidad de formar cultural y integralmente a sus chavales, para que puedan tener una infancia digna y feliz y un futuro esperanzado y estable, que no es poco, tal como pretende y establece la "Declaración Universal de los Derechos del Niño" [1959], que la propia ONU ratificaría como ley internacional –o sea, un "derecho"–, en 1990.

Por lo que se nos cuenta, es tradición que sean los Servicios sociales –Acção Social– los que organicen esta fiesta, a la que invitan a los niños –menores– de los distintos centros de acogida de la zona. En los últimos años, ha sido nuestro Lar São Jerónimo el más solicitado, dado que su extensión e instalaciones permiten que se puedan congregar allí más de 400 crianças. Naturalmente, los Centros, con sus responsables, participan activamente en su preparación, igual que lo hacen personas de buena voluntad y entidades varias, para que este día sea realmente, para los chavales, una fiesta memorable. Se celebra, también, en las escuelas, como debe ser; pues, aunque ese día no hay clase, sí se desarrollan una serie de actividades –incluso pueden llevar su comida o su merienda para comer juntos– para ayudar a tomar conciencia de su propia condición de niño, portador de derechos inalienables.

emiliani_ongdComo anécdota, este año, uno de nuestros muchachos mayores se disfrazó al estilo africano, de "rey hechicero", con la característica máscara colocada en la parte de atrás de la cabeza y vestido de una manera estrafalaria, según es tradición, para divertir y entretener a los niños y niñas de la escuela primaria que tenemos enfrente del Lar. Y no le faltó el éxito.

Junto con los cerca de 400 amigos "invitados" y sus educadores y responsables, se han acercado también a la fiesta un grupo significativo de autoridades, este año presididas por el marido de la Sra. Gobernadora de la provincia de Sofala, la cual había participado ya en alguna otra ocasión: su consorte, que aprovechó para visitar el LSJ y conocer nuestras instalaciones y los servicios educativos de aquí se ofrecen, quedó gratamente sorprendido de cuanto se está haciendo en favor de la juventud.

Algo de revuelo, a modo de anticipo de la fiesta, lo causó la Televisão de Moçambique (TVM), que se acercó unos días antes para grabar algunas entrevistas a los muchachos sobre cómo era su vida fuera y cómo lo es ahora, que luego emitirían en un programa especial aprovechando la coincidencia de los dos días de celebración. Y el día anterior, todos los que andaban por casa, antes o después de la escuela, dieron una mano para colocar mesas y sillas en el salón múltiple, que dejaría de ser capilla por unos días, para convertirse –¡qué mejor!– en espacio de fraternidad, acogida y fiesta: salón de actos, gran comedor, sala de baile... adornado de miles de globos y manteles multicolores, que le daban cierto aire de gala y un encanto especial [¡teníais que haber visto el compresor para hinchar los globos y el equipazo de música!].

Tras la acogida de amigos invitados y autoridades, unas palabras de bienvenida del P. Pedro, como responsable del área educativa dieron el vía a la fiesta: discursos, pequeños teatros, bailes de grupo, exhibiciones varias... y la comida de fraternización: un gran equipo, con muchos voluntarios, preparaban el menú en versión "para llevar", tipo comida rápida –arroz, pollo, patatas fritas, ensalada, tarta y un refresco–, en cajas de poliestireno, más cómodo de repartir que los platos desechables de otros años. La música y el baile, que por estas latitudes se lleva en los genes, aderezaron toda la jornada. Y si no, ¿qué fiesta es?

Y para que la alegría sea completa, al anochecer, aunque ya sólo para los de casa, en familia, el bautismo de una niña en la pequeña capilla del seminario somasco: la guinda del pastel a una jornada plena.

Eso sí; como decía el anuncio, "lo peor de una fiesta es... ¡el día siguiente!" Porque todo tenía que volver a estar en perfecto estado de revista...

Y eso es cosa de los anfitriones.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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