emiliani ongd

RELEVO en Beira [ septiembre de 2009 ]

El verano ha traido, además de mucho calor para algunos, novedades importantes en el Hogar São Jerônimo de Beira.

Durante el mes de julio (en realidad, llegaban allí el 23 de junio) han recibido la visita de Maite, una veterana conocida del Hogar, que por tercera vez decide pasar sus vacaciones a disposición de los niños y las niñas de Inhamizua, y de Alicia, que es la primera vez que los visita. Alicia es miembro del Patronato de EMILIANI, ongd, de Aranjuez, y este año, ella también, ha decidido acompañar a Maite en esta experiencia de voluntariado entre los menores, niños y niñas, del Hogar de los Padres Somascos de Beira, en Mozambique.

Su presencia en el Hogar ha servido para reforzar con un toque femenino la acción de los educadores: ellas se han dedicado con más interés al grupo de niñas, pero no sólo. La experiencia -sobre todo para Alicia, que se bautizaba en esto del voluntariado en misiones- ha sido muy intensa... y necesitarán su tiempo para "digerir" cuanto han vivido, experimentado y gozado... Pero las dos están muy contentas del tiempo que le han dedicado.

Pocos días después de llegar ellas, se despedía el P. Juanma, pionero de la fundación Somasca en África y más concretamente, del Lar São Jerônimo: ha sido destinado de nuevo a España, y deja Mozambique, adonde había llegado en el 2004. Una despedida cargada de emotividad y agradecimiento, dada la vinculación del P. Juanma a la obra; pero la vida es así: unos que vienen y otros que se van... como dice la copla.

El domingo 12 de julio llegaban flamantes y sonrientes, con muchos proyectos en las mochilas, nuestros amigos de SOS Infancia, el pater Ignacio y dos chicos colaboradores, Javier Tebas y Javier Torres. Fue una visita muy agradable, corta, pero muy intensa, pues tuvieron la oportunidad de hacerse una idea "in situ" y de primera mano, de la obra que con gran generosidad y solidaridad están apoyando y sosteniendo.

Ahora toca marchar. A Maite y a Alicia se les ternmina la experiencia, y tienen que hacer las maletas... Ha sido un mes muy intenso y lleno de experiencias fuertes: el contacto con otra cultura, pero sobre todo, con otra realidad, esencial, sencilla, poco elaborada, trnasparente... y, aún por encima, leída a través de los ojos de sus niñas y niños, deja una huella imborrable de consecuencias impredecibles; es como una semilla sembrada en tierra buena, que de ahora en adelante crecerá y crecerá, sorprendiendo a propios y extraños. Suponemos que, poco a poco, compartirán con todos esa experiencia.

El día 30 de julio tocaba llegar, y esta vez lo hacía el P. Joaquín, superior de los Somascos de España, junto con el P. Carlos -el relevo- y Nacho Gómez, un estudiante de arquitectura de Aranjuez con inquietudes de cooperante. Mientras para el primero se trataba de una visita de rutina -aunque es cierto que, cuando vuelve, vuelve renovado- para el P. Carlos la cosa era muy distinta: iba destinado, o sea, para quedarse... Y eso hace que los sentimientos que te inundan sean muy distintos. "Con un baile de bienvenida nos acogieron los niños del hogar a los tres recién llegados. Tanto ellos como todo el personal de la casa hacen que nos sintamos como si este fuese (¡que ya lo es!) nuestro hogar": efectivamente, lo expresaba muy bien el P. Carlos, a los pocos días de llegar; y sigue: "Todo un mundo nuevo, nueva labor se nos abre ante nuestros ojos, especialmente a mí, que me voy a quedar aquí. Esto es una inmensa llanura -para que luego digan que “ancha es Castilla”...-, sembrada de palmeras y otros árboles que todavía no conozco. El terrero es arenoso; el clima, cálido y con cierta humedad; las construcciones, sencillas: también aquí las casas son unifamiliares, pero con lo que cuesta hacer una casa de las de ahí, aquí se construye todo el poblado, incluida la escuela, que aunque es para unos 1.400 alumnos (niños por aquí se ven en cantidad) divididos en tres turnos, según nos dijo uno de los profesores, como construcción es muy pequeña y está en un estado que parece como si llevase 10 o 20 años abandonada.". La realidad, a los ojos de quien llega nuevo, es dura, evidentemente. "¡Ahora empieza una gran labor! No me queda más que aprovechar los consejos e informaciones de los Padres que por aquí han pasado".

Porque el día 5 de agosto, allí fiesta de Ntra. Sra. de África, se despedía el P. Chema, que regresaba a España después de un año de dedicación generosa a la Misión y a los menores del Hogar.

Ya sólo quedan el P. Joaquín y Nacho. Ellos regresarían a finales de agosto, y Joaquín lo hace con las pilas cargadas, a juzgar por lo que escribe en su Diario: "Los días pasan volando, ya no me quedan juguetes y cuando piden: “un brinqueto (juguete) para mí”, les digo que ya sólo me queda el P. Joaquín. La última noche, víspera de la fiesta de la ciudad, se organiza un baile. Hace fresquito y, pasando el tiempo, uno de los peques, cansado, se cobija en mi regazo y finge que duerme, buscando quizás el calor que le faltó hace años…,
 Al día siguiente hay que volver. Para evitar y evitarme lágrimas seguras, mientras los niños van a dar un paseo salgo acompañado por los seminaristas. Un fuerte abrazo pone punto y aparte a esta visita. Embarco contento, pero con cierta inquietud por  lo que supone despedirse y  considerar si lo que has hecho en estos días ha sido lo más oportuno…Trato de serenarme en el Señor y tengo la sensación de tener entre los brazos a aquel pequeño…, yo hago lo mismo que él conmigo: confío en el Señor… 'como niño en brazos de su madre'
."

emiliani

 

emiliani

 

emiliani

 

emiliani

 

emiliani

 

 

 

 

© Chesco/50 --- EMILIANI, ongd
c/Islas Aleutianas, 26 - 28035 Madrid - España - tel +34 3169909 - info@fundacionemiliani.org