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       [3.09.2019]: merecida recompensa

DE “Visita privada” con el Papa Francisco


Como seguro que sabéis, mañana, 4 de septiembre, comienza el trigésimo primer viaje misionero del Papa Francisco, que lo llevará, esta vez, al Sureste de África, y más concretamente, a Mozambique, Madagascar e Isla Mauricio.

Lo recordaba el Papa mismo, este último domingo, en el Ángelus en la Plaza de San Pedro: «El miércoles, si Dios quiere, iniciaré un viaje apostólico a África, para visitar a los pueblos de Mozambique, Madagascar y Mauricio. Te pido que me acompañes con oración, para que esta visita pastoral pueda dar los frutos deseados». Curiosamente, aunque se trata de un único viaje, para cada país se ha elegido un lema distinto, con un denominador común: la paz. “Esperanza, paz y reconciliación” es el lema de la visita a Mozambique.

Hace ya treinta años, San Juan Pablo II había visitado el país, pero el contexto era muy diferente: el de la guerra fría. Mozambique estaba inmerso en un conflicto civil con una sociedad prevalentemente rural. Hoy, la nota predominante parece ser la paz y la reconciliación, junto con la salvaguarda de la creación –un tema, éste, muy actual y vivo–. La paz, sobre todo, es la gran esperanza de Mozambique.

El Papa estará en Maputo, la capital del país, para efectos reales, un día y medio: llega el 4 de septiembre hacia las 18,30, y como único acto de ese día, la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Maputo; dedicará a la visita real, muy apretada, eso sí, el día 5 completo y parte del 6, hasta las 12,30, cuando tenga lugar la ceremonia de despedida.

¿Y qué puede ofrecer el Papa Francisco con esta visita relámpago al sufrido Pueblo de Mozambique? Pues podríamos decir que el paso de Francisco, su cercanía con la población, su presencia entre los pobres –los tres países que visita en este viaje ostentan el récord de estar entre los 10 más pobres del mundo– será purificador, como aceite balsámico sobre las muchas heridas de este pueblo, algunas muy recientes y que están en el imaginario de todos: el paso catastrófico del ciclón Idai sobre la ciudad de Beira y varias provincias limítrofes, con montones de víctimas y consecuencias desastrosas para toda la población, ya de por sí probada hasta el extremo por la vida de cada día.

Este aceite reparador que es la presencia amorosa, cercana, amiga, paternal de Francisco, los organizadores del programa han querido que lo derramara, por decirlo de una manera gráfica, en dos momentos muy concretos, uno más oficial, el viernes, que de hecho será una de las etapas más significativas del viaje, cuando se acerque a visitar el hospital de Zimpeto, en la periferia norte de Maputo, un centro sanitario que atiende a personas con sida, dependiente de la comunidad de San Egidio. El otro momento, en cambio, está anunciado como una “vista privada”: Visita privada a la Casa “Mateo 25”, se lee en el calendario oficial del propio Vaticano.

A nosotros, la familia de EMILIANI, ongd, esta “vista privada” nos toca más de cerca, porque a la misma asistirán, como invitados especiales y podrán saludar personalmente al Papa, el P. Pedro, misionero somasco en Beira, junto con tres muchachos de nuestro Lar Sã Jerónimo: Waite, Henríques y Estevão, responsables del Programa Mateus 25 para muchachos de la calle, en Beira.

Porque todo esto tiene que ver con el Programa Mateus 25, que estos “jóvenes somascos”, como se autodenominan, pusieron en marcha en Beira, siguiendo el modelo de lo que en Maputo se estaba haciendo en esa “Casa Mateo 25” que visitará privadamente el Pontífice. ¿De qué hablamos? Pues de un programa para un acercamiento concreto, real y efectivo a los pobres; aquello de “dar trigo”: en Maputo, en general, pobres de cualquier edad; en Beira, llevado a cabo nuestros muchachos mayores, dirigido explícitamente a chavales de la calle; que los hay; y muchos.

Cuando el Nuncio Apostólico en Maputo propuso este proyecto, tocó sin duda la fibra sensible de muchos religiosos y religiosas y voluntarios, ante la altura de miras de una obra de misericordia como la que les estaba proponiendo. Y eso mismo ocurrió con nuestros muchachos mayores del LSJ de Beira, quienes, al tener conocimiento de lo que se esta haciendo el la Capital, por aquello de la fibra, se plantearon “hacer algo” en favor de los muchachos de la calle, tal como, años atrás, cuando los muchachos de la calle eran, precisamente, ellos, los Misioneros somascos les devolvieron una esperanza de vida. Y pensaron que podían derramar aceite sobre aquellas heridas de los más jóvenes.

Una vez más se hace realidad el dicho de que “amor con amor se paga”.


Francisco M. FERNÁNDEZ crssecretario
       EMILIANI, ongd [ info@fundacionemiliani.org – Tel. 913169909 ]


Siguiendo este enlace , quien quiera saber más sobre el Programa Mateus 25, de los jóvenes somascos de Beira, podrá leer el proyecto que nuestros jóvenes muchachos elaboraron en su momento, con el asesoramiento, el ánimo y lo colaboración de los Misioneros Carlos y Pedro.

Y nos alegramos mucho de que este esfuerzo y generosidad de los chicos de Beira se vea recompensado por el privilegio, más que merecido, de estar presentes en la visita privada del Papa Francisco a la Casa Mateo 25, de Maputo, el día 5 de septiembre, a partir de las 17,30.

*Las FOTOS recogen momentos de las distintas fases de este Programa: en el chiringuito alquilado, donde comen, estudian, se les atiende; en el LSJ, los domingos, donde se duchan y cambia de ropa. comen,, juegan, descansan, les hacen chequeos médicos, pueden ir a misa, etc; en el autobús que los llevan al LSJ los domingos o los devuelven a la ciudad después de pasar el día. Recientemente, se incorporó al grupo una de las escasas niñas que viven en la calle.


 

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